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Medio Siglo apostando por los Talleres Literarios

Por: Marlene E. García y Mirta Z. Estupiñan. (Fragmentos del Diccionario de la Literatura. Cabaiguán en proceso de edición)

El Taller Literario Rubén Martínez Villena surge a partir de 1965 en las reuniones de carácter artístico-literario que realizaba un grupo de intelectuales en la Delegación Municipal de Cultura de Cabaiguán,asesorados por su entonces delegado, el escritor José Luis Rodríguez Alba; los asistentes la llamaban Peña Literaria.

Entre lecturas y comentarios de textos escritos por los integrantes y las composiciones musicales realizadas se debatían estas y otras temáticas relacionadas con la creación artística. El 20 de enero del año 1967 se creó oficialmente el Taller

Elpidio López Acosta; memoria viva de las tradiciones campesinas

Por: Aramis Fernández Valderas y  Daisy Martín Ciriano (Museóloga)
Muchos cabaiguanenses conocen y aún practican diferentes tradiciones para realizar los cultivos de plantaciones en sus sitierías. Aún en el territorio perviven ancianos, que como
Elpidio, aprendieron desde muy pequeño su aplicación y que guardan en su memoria disímiles costumbres que mucho vale rescatar y saber.

Al escuchar sus vivencias se puede

Tres Palmas en la historia

Por: Sutaina Sotomayor * y José Luís Rguez
La zona de Tres Palmas cuenta con el área cársica más conservada y de mayor importancia espeleológica del territorio de Cabaiguán: La Sierra de las Damas, declarada Sitio Natural, Monumento Local.

En ella se conserva una exuberante, rica y variada vegetación que alberga importantes ejemplares de la fauna endémica como el lagarto, el chipojo ceniciento y anolis de palitos que son los más

Richard Jeans, un Pintor francés que se hizo agricultor en Cabaiguán

Por: Aramis Fernández Valderas
Cabaiguán destino de inmigrantes canarios en los inicios del siglo XX, tuvo en su seno también a un cultivado francés que conoció y aprendió de las principales corrientes pictóricas de la meca del arte Europeo en el último cuarto del siglo diecinueve.

Tras su llegada a Cuba por la Habana, en busca de familiares en la isla y de nuevas rutas que lo condujeran a un futuro más holgado Richard Jean Sanchez Hattemberger ,

La impronta del Ruiseñor de Cabaiguán



Luís junto al actual presidente de Nicaragua Daniel Ortega
Por: Aramis Fernández y Daisy Martín
Cuando el tema se refiere a la décima y a la controversia en Cabaiguán hay que detenerse y hurgar en el tiempo porque este pueblo es cuna de grandes repentistas. Entre ellos Luis Martín Álvarez.

Nacido el 10 de octubre de 1938 en Cabaiguán; comenzó desde muy joven sus composiciones. Con su matiz picaresco y su acertado verbo se consolidó como poeta repentista profesional, bautizado por el Indio Naborí como el Ruiseñor

La primera clínica en pueblos de campo



Dr: Miguel Pérez Camacho

 Por: Aramis Fernández y Daisy Martín
El abandono a que estaba sometida la población cabaiguanense en el campo se la salud desde principios de siglo, era alarmante; aumentaban constantemente las enfermedades, las epidemias, los insalubres prostíbulos y la higiene pública.
Desde 1908 los vecinos de Guayos y Cabaiguán interesaban la asignación de una cantidad suficiente  para el sostenimiento de un médico municipal con residencia en estos poblados. Los vecinos reclamaban además que se hicieran obras a favor de la salud de la población,
como la construcción del rastro para depositar la basura, se realizara
la recogida de la misma

El cultivo del tabaco en Cabaiguán



La presencia del cultivo del tabaco  cobra auge en Cabaiguán con la presencia de la emigración canaria casi desde los primeros años del Siglo XX. Algunos investigadores aseguran que desde el siglo anterior  se producía esta planta y que las tierras del territorio eran propicias para su buen desarrollo.
Durante los primeros años de la década de 1920 el valor de un acre se

La Sierra de las Damas, regalo de la naturaleza y responsabilidad de los hombres

             Por: Aramis Fernández Valderas
Sierra de Las Damas
La Sierra de las Damas es una pequeña colina calcárea, de unas 120 hectáreas de extensión una altura máxima de 131.5m que se encuentra dividida por el Río Zaza y se ubica en los municipios de Cabaiguán y Taguasco.
El accidente geográfico es un sitio conformado por calizas masivas del Cretácico perteneciente a la Formación Isabel, con lugares de gran interés paleontológico como la Cueva del Mechero, donde se han encontrado restos de fauna fósil del Cuaternario (jutías extinguidas) y en

Berraco y otros apodos en Cabaiguán

                                                                                 Por: Aramis Fernández Valderas

El apodo o mote es el Sobrenombre aplicado a veces a una persona entre gente ordinaria, y muy frecuentemente a establecimientos y hasta a pueblos completos.
Marlene garcía y Rey Fernández Corrales en el libro de autoría compartida, “Apodos Canarios en Cabaiguán Su Historia”, señalan que el apodo “es el sobrenombre, generalmente alusivo a alguna cualidad, semejanza, circunstancia de la persona a quien se aplica, por el que se conoce a esa persona. Especialmente, los usados en los pueblos, que pasan de padres a hijos y, generalmente, no son tomados como ofensivos "
“Los apodos en Cuba hacen su aparición desde el mismo comienzo de la conquista”, dicen los autores mencionados, “Al arribar con sus naves La Niña, La Pinta y la Santa María, Cristóbal Colón fue bautizado como el Descubridor de América. Igual título o sobrenombre se ganó el barón Alexander von Humboldt, a quien se le considera el Segundo descubridor de Cuba”.
Apodos en Cabaiguán
“En Cabaiguán los apodos son tan antiguos como la existencia misma de la primera división de tierras realizada por los conquistadores españoles. La mercedación del hato del mismo nombre ocurre en 1589 y se realiza a favor de Bartolomé Jiménez, el Viejo”, acota el historiador Mario Luís López Isla en varias investigaciones.
Maria Esther Tarancón, vecina de Cabaiguán, expres que uno de los sobrenombres fue el de “Jiribillas”, dado a dos hermanos residentes en el barrio el jobo, los cuales ya no respondían por su nombre, A Domitila (En la foto), todos la llaman "Tila.
"“Wiquike”, es otro de los apodos en este territorio expresa Arístides Ramos, después se le coloca ese apodo a todos aquellos que consumen mucho alcohol, Reina Mondeja, acuña el señalamiento de María Esther y agrega otro, el de “Tanganica”, del cual no se recuerda su nombre, a la vez este hombre era un personaje Popular, en los años 50 del siglo pasado apareció el “Alcalde de Quemadito”, un hombre, de acuerdo a testimonios de Arnol Díaz, “Que hacía discursos en público y era aprovechado por los políticos de la década del 40 del siglo XX en Cabaiguán”
Rodobaldo Rodríguez Hernández (Tauro), cita a “Tingo” Ledesma un trabajador de la compañía eléctrica: .”Comentan que se hizo célebre por las proporciones de sus genitales. Al extremo de que cuando dos féminas cabaiguanenses discutían y acaloraban por cualquier motivo lo primero que les venía a la mente era la sugerencia siguiente: “vete a ver a Tingo para que te resuelva el problema, porque lo tuyo es falta de macho”. En la actualidad cada vez que ocurre algo difícil a una persona dice, “Me c…… en Tingo.
El nombre de Vito Gómez es intrascendente pero si se dice “Cuquillo”, enseguida aparece la respuesta de poetas como Luís Martín y Raúl Herrera, Virgilio Soto y Abel Amador. Escritos de López Isla, apuntan a que Vito cambió de nombre en varias oportunidades, pero el apodo de “cuquillo”, acompañó hasta la muerte a este inmigrante canario que hizo de la décima su principal carta de presentación.
Para la radio su nombre es Juan Álamo Barroso, pero todos lo identifican como “Piropo”, así la bautizó su abuelo Joaquín Barroso, un isleño llegado de Canarias en 1910 que supo otra cosa que trabajar y a muy pocas personas llamaba por su nombre, tenía la costumbre de apodar a los familiares y amigos, Piropo, quedó huérfano a temprana edad, el le dio crianza y aún se recuerda en la finca el zaino, los gritos del viejo Joaquín localizando al muchacho”
Apodos y oficios
Los oficios también son causas para que personas y sus familiares de un día para otro olviden sus nombres, así ocurrió a la familia de tabaqueros, Pérez Jiménez, identificados por los “Perillas”, así lo atestigua Carlos Alberto Pérez Jiménez y agrega que el mote viene de su abuelo, un torcedor de habanos especializado en hacer las perillas a los puros.
Elio Álvarez Fuentes olvidó su propio nombre, en la actualidad a su descendiente también les llaman “Caballo Loco”, “Fue en ejército cuando me apodaron así”, apuntaba el ya fallecido Álvarez Fuentes, “Porque detuve un camión que iba barranca abajo y un sargento me dijo a partir de ahora eres “Caballo Loco”, por el peligro que Vivía de lo que se ganaba tocando el tres en cualquier esquina de lunes a domingo en horario abierto. Todo lo que se buscaba cuando “pasaba el cepillo” se lo comía y bebía sin pensarlo dos veces, le decían “El Trecero” por el instrumento musical que tocaba Tauro señaló en una propuesta editorial “En una de sus borracheras se sintió tan mal que, creyendo que “la pelona” venía por él con la guadaña lista para el desenlace final, hizo llamar a sus hijos para hacer dejación de sus bienes: – “el tres para mi hijo Lázaro que tiene oído pa’la música”, los zapatos de dos tonos se los dan al niño Felipe pa’que pueda aguajear en la comparsa, el vestidito de encajes para la niña Chiza ”- y así sucesivamente. Cuando sus hijos, asustados, le trajeron el médico para que valorara el caso éste los tranquilizó con una frase muy sencilla: “este negro lo que está es borracho como una uva, caballeros. Denle un plato de caldo y ya verán que todo se le quita en cinco minutos”.
Si preguntamos en Cabaiguán por Félix Alberto Gómez Hernández, nadie sabe quien es pero si indagamos por alguien al cual le denominan “Picadillo”, todos los dedos apuntan a la cercanía del museo de historia. “Yo trabajaba como ayudante de casilla a los nueve años y el casillero me decía pica ahí, después los mismos clientes me decían, Pica Pica hasta que termine siendo “picadillo”
Apodos curiosos
“Ajúa, Alicate, Babita, Cabezón, Cangrejo, Cara de Caballo, El Buey Guayabo, Guanajo, Paja Larga, Pata de Palo, Pata de Yagua, Pepe la Chiva, Puerca Jarta, Quincallita, y Carretilla loca son algunos de los cientos de apodos existentes en este municipio”, citados por García Pérez y Fernández Corrales en el libro mencionado, de algunos otros da testimonio Argelio Torres, un profesor de historia ya jubilado, “Cundo Alcalde, Patica de Ternera, era un hombre que vendía paticas, Santoya la Chiva un personaje popular.
Jesús Rojas, poeta cabaiguanense, afirma que en la actualidad un apodo famoso en la localidad es el de “Carretilla Loca”, del cual no sabe su nombre.
Evaristo que tampoco conoce de su apellido y responde por “Carretilla Loca”, afirma “Yo manejaba antes una carretilla, patinaba detrás de los autos, la gente empezó a decirme carretilla y Carretilla y ya no respondo por Evaristo.
Establecimientos con apodos
Con apodos también se bautizan centros laborales cabaiguanenses, uno de ellos es el bar de Antonio, Alida Alberdi, cuñada del nombrado Antonio, puntualiza que ese señor llegó a cabaiguán procedente de Viana del Bollo, localidad de León, España, aquí se identificó como Antonio, su hijo Julio Dabau, administrador del Círculo Social Ciro redondo, antigua Colonia Española, busca el acta de nacimiento donde aparece Antonio registrado como Casimiro Dobau, creo el bar en 1920, desde entonces hasta la fecha el establecimiento mantiene el apodo de “Antonio”
En ese orden aparecen otros bares, como “La Purita”, “La Diana”, “Crispín” el de “Las Moscas” y otros puntos de expendio ya sean de productos gastronómicos, industriales o agrícolas, así como, las áreas vecinales o repartos en Cabaiguán, no escapan de los apodos, El Barrio el Rastro, el Reparto Miguelón, el Pedro Penas, El Clemente, El Jobo, el Naranjal, La Loma de Perico, La Grúa, paloma de Cuquillo, El Quimbo, El Paraíso, La Filial, son algunos de ellos.
Vilo el apodo más famoso de Cabaiguán
Rey Fernández y Marlene García en el libro Apodos Canarios en Cabaiguán, enfatizan que el mote de Vilo es el más famoso de Cabaiguán. El investigador López Isla, resume: “Manuel de Jesús Ramírez, “Vilo” tuvo como su abuelo paterno, un asturiano de apellido Vila, cuyo nombre no ha trascendido por las trampas del tiempo. ¿Pudo haber interpretado su mente endeble Manuel de Jesús que Vila era femenino, y repetir sin cesar que él era Vilo, masculino? .Así se afirma”, pero al renombrado Vilo, también se le apodó “Cabeza de Clavo” por su pequeñez craneal en comparación con el cuerpo y “Caballo” palabra siempre presente en sus labios.
Berracos todos
Independiente de que algún cabaiguanense no tenga un apodo personal, no escapa de tener el mote colectivo con el que se identifica a todos los nacidos en está parte de Cuba, así lo confirman varios residentes del territorio.
Marcelo Delgado, músico: “Ser Berraco es un orgullo que compartimos todos los cabaiguanenses”, El compositor Arturo Alonso antes de su fallecimiento decía sentirse Feliz de ser “Berraco”, la poetisa Rosa María García coincide con el criterio de ambos, pero se pregunta ¿Por qué somos Berracos?
El rugido de los berracos, pone en alerta al maquinista, hala la soga para que el vapor salga disfrazado en pitazo, el conductor, orienta a los viajeros
-Nos aproximamos al Pueblo de los Berracos.
La historia paso a ser cotidiana, el embarcadero de cerdos, daba un mote a los cabaiguanenses un tanto incómodo, cuando aquello, no había terminal de trenes, solo un maltrecho anden a ras de la tierra y un techo de guano, para que los transeúntes, tomaran un poco de sombra mientras esperaban a las máquinas de vapor para trasladarse de un sitio a otro.
Raquel Valdivia, antigua habitante de la ciudad y Arturo Alonso siempre acuñaron: Quien bautizó a este pueblo como el de los “Berracos” fue José María el “Borracho” a principios del siglo XX cuando el ferrocarril trajo a los inmigrantes a este lugar y propicio el embarcadero de los citados animales.
Florencio Rodríguez simón, poeta aficionado se expresa en décima con respecto al mote colectivo:
Le dicen a Cabaiguán
el pueblo de los  berracos
donde hay muchos viejos flacos
pero comparten su pan
Por ese bonito afán
aquí me tienen a mi,
dichoso de ser así,
y mira si doy dichoso
que siempre estoy orgulloso
por haber nacido aquí.
So están todos los que son, usted puede tener un apodo diferente, puede contar la historia del mismo o recordar el de otros, porque Cabaiguán es rico en esa creatividad popular donde pocos responden por sus nombres.

José Chamán Milla, un libanés con profunda raíz martiana

  
 Por: Aramis Fernández y Daisy Martín Ciriano


Los primeros años del siglo XX atrajeron gran cantidad de emigrantes a Cabaiguán. La llegada del ferrocarril Central en 1902 resultó un detonante para embarcar desde La Habana hasta este poblado, aunque muchos arribaron por otros puertos, incluyendo el de Caibarién y Santiago de Cuba. Si se conoce que la mayor cantidad de extranjeros que arribó a territorio eran canarios y peninsulares, algunos chinos y árabes, que también influyeron en el desarrollo cultural del poblado.

Tal apego sintieron estos hombres por el poblado que se entregaron por completo a su progreso, amaron sus símbolos, sus parques y sus héroes. Uno de estos hombres fue José Chamán Milla es un ejemplo de amor a este poblado.

La obra de este libanés se reflejó en la cultura y la educación, específicamente en desarrollar el estudio  y el amor por nuestro José Martí.
Su huella aun es palpable al observar la estatua del Apóstol en el parque de la ciudad, obra ejecutada por la compañía de Pennino Marble entre 1938 y 1939. Como agradecimiento ante este gesto martiano los pobladores le nombraron Hijo Adoptivo de Cabaiguán.

No solo así mostró Chamán su admiración martiana. En uno de sus viajes hasta el Líbano, construyo una escuela en los terrenos de un familiar nombrado Al Ghandour Andel. Esa institución fue inaugurada el 7 de febrero de 1950 y precisamente bautizada con el nombre de José Martí. 
Esa fue la primera escuela que existió en Nabatiyeh.

En 1956, donó parte de su vivienda para la construcción de una Biblioteca y de un Museo. Es significativo que entre los 1376 ejemplares de libros que se atesoraban en los anaqueles había un total de 26 volúmenes relacionados con la obra martiana y que  en el centro de ese local  en un visible tamaño se encontraba una fotografía del Apóstol.

Estos elementos contribuyen para reafirmar el argumento de que todos estos emigrantes contribuyeron notablemente al desarrollo de la Cultura y la Educación, dejando su huella para siempre en la memoria histórica  de este pueblo.

El matrimonio es unión y respeto

Por: Aramis Fernández Valderas
El matrimonio es una institución social que crea un vínculo conyugal entre sus miembros. Este lazo es reconocido socialmente, ya sea por medio de disposiciones jurídicas o por la vía de los usos y costumbres.

De acuerdo a criterios catecistas “El Matrimonio fue instituido por Dios cuando creó al hombre y a la mujer. Para los cristianos, Jesucristo lo elevó a la dignidad de sacramento; un sacramento que da a los esposos una gracia especial para ser fieles una al otro y santificarse en la vida matrimonial y familiar”.

Pero para muchos cabaiguanenses es cásate hoy y divórciate mañana, es estar en concubinato cierto tiempo, es estar casado con una mujer y ser el querido oficial de otra, hace un tiempo era la vía para reservar en un hotel por moneda nacional.

Hay muy poca seriedad con respecto al matrimonio, que no solo existe para los que estén casados por lo civil o la iglesia o por ambas instituciones, sino también para aquellos que nunca han firmado papel alguno pero que viven unidos por muchos años.

También existen y está muy de moda los casamientos por separado, o sea, una pareja se casa y cada uno de los miembros reside en la casa de los padres y se ven de vez en cuando porque ninguno de los dos tiene espacio para habitar.

Los tiempos cambian, y miren si cambian que el catecismo en algún momento, y el código civil también, tendrán que modificarse a causa de la probabilidad real del matrimonio entre iguales del mismo género y no lo veo mal, si al fin y al cabo se aman y ese amor es clandestino, nada mejor que oficializarlo y que cada cual elija. Eso es respeto a la diversidad.

Pero trátese de lo que se trate, y cásese con quien quiera y como quiera ambas partes de ese matrimonio debe asumir las funciones que ello conlleva, como la atención y dedicación de uno al otro, la igualdad de derechos, la crianza de los hijos y el respeto para que funcione como una unidad social ya sea materialista o cristiana.

El torcedor de habanos

De artistas esta hecho el mundo, quien dice que una labor por sencilla que parezca no lleve el arte como el elemento inspirador e incluso motivo de perfeccionamiento de la obra que con las manos hacen los hombres. Entonces sin discusión alguna en nuestras cuadras abundan los artistas, pero quiero referirme a los que desde bien temprano en la mañana, transforman la tripa y la capa en valiosos habanos, símbolo de cubanía y deseados en todo el mundo. Entre las chavetas, tablas y prensas, viven los torcedores, atados a una mesa, con la vista acariciando el color y palpando la suavidad de las hojas que conocen hasta en sueños su procedencia, antes, de vuelta arriba y Vuelta abajo, ahora de Pinar, o Cabaiguán sin restar méritos a otros sitios en los que la prodigiosa tierra también acompaña al tabaquero. Las manos callosas se vuelven tiernas, una y otra vez la pasan por la tabla de enrolar, una y otra vez aprietan para tensar las fibras y hacer desaparecer las hebras, una y otra vez piensan en quienes llevaran la boconada de humo para diseminarla y en el aire escribir el nombre de cuba. Torcer es un arte sin dudas, porque se hace con el corazón, se hace para el placer, se hace para sintetizar un pensamiento abstracto en el que de verdad sabe de la obra es quien la hizo, el resto solo opina, los criterios resultan ser diversos, la mayoría positivos con respecto a la obra aunque el tabaquero sabe que su cuadro puede dañar. En días pasados, me puse a observar a torcedores en la Bauzá, los pasos eran similares, jóvenes y experimentados, hombres y mujeres acuñaban con sellos de oro la dependencia de la calidad y hasta el cerrado de las cajas es arte, es el terminado es el cofre que encierra el sudor de las manos cansadas de la faena pero prestas a despertar mañana para seguir tejiendo habanos y ampliar los horizontes de mi pueblo con el arte de sus manos.

La involución del piropo

La historia de los piropos debe ser tan antigua como la propia civilización de lo contraria cual sería la explicación de muchos de ellos por ejemplo BESTIA, LLEGUA y SI TE AGARRO TE DEZPELUZO, estos aún de escuchan y en abundancia en las calles de Cabaiguán. Me llamó la atención hace unos días como un joven se acercó a una muchacha, le ofreció una rosa y le dijo, así, VAYA UNA ROSA PARA OTRA ROSA; que lindo verdad, pero ya ese tipo de piropo es una rareza, tanto como los fondos de libros antiguos de las bibliotecas. Decir Piropo es decir galantería, como REGALAME EL ESTUCHE DE TUS BESOS o ADIVINO LA MAREA DE TU CINTURA EN EL MAR DE MIS DESEOS, quizás pueda ser también otro relacionado con el tránsito en una cebra como este que escuche frente al hospital espirituano cuando iba a cruzar la calle una joven doctora y el chofer le dijo SI YO TUVIERA RIQUEZAS USTED SERíA MI HEREDERA. Pero en Cabaiguán un pueblo tan instruido, seguimos pegaditos al tiempo de las cavernas y a piropos de antaño, que si bien no tienen nada de malo no son creativos, mire este, SI COCINAS COMO CAMINAS HASTA LA RASPITA ME COMO, oiga esa galantería fue moderna en un tiempo pero no en este. Este municipio como tantos otros de Cuba se desarrolla desde el punto de vista informático, pues los piropos también han tomado ese camino en las oficinas y ocurre esto cuando un informático le dice a la informática, MAMI QUE RICA TU MOTHER BOAR y ella le responde TU NO TIENES MAUSE PARA HACERLE CLIC DONDE LE HACE FALTA, menos mal que ambos son informáticos porque si le viene con esa jerga a una muchacha nada ilustrada en el giro lo manda a freir tusas. Es necesario que en este lindo Cabaiguán, las personas tomen la cultura del piropo, pero del piropo culto que incluso tenga sello propio para ver si de una vez y por toda no se, escucha más en las colas, en las calles cosas a las cuales ellos le dicen piropos pero son faltas de respeto y voy a ejemplificar, SI TE COJO TE PARTO LA GANDINGA, HAY MAMI QUIERO FREIR MI TUSA EN TU SALTEN en este último caso. la mujer se viró para atrás y le partió la sombrilla en la cabeza, no es para menos verdad, esto es todo tengan un día divino para piropear.

Arturo; Quijote de la cultura Cabaiguanense

“La cultura Cubana es una especie de rompecabezas bien armado, donde cada pieza tiene que ir en su lugar y son fruto de la integración armónica del conjunto de elementos que conforman la cubanía”. Así definía el canta autor Cabaiguanense Arturo Alonso Díaz la Cultura Cubana, a la cual dió lo mejor de sus 88 años de vida enriqueciéndola hasta que las delgadas manos no pudieron sacar mas notas al añejo piano o a las cuerdas de la vetusta guitarra, que amó tanto como a su esposa Flora. “Yo me he casado dos veces” decía el maestro, “primero lo hice con la cultura y después llegó mi noviecita del alma para compartir su amor conmigo, con los instrumentos musicales y ese montón de papeles llenos de notas que a veces se escapan junto a las trasas y se van volando para repartir música por mi lindo Cabaiguán”. Con el paso de los años, Alonso logró comprender que la cultura no es solo música, teatro, danza, cine o pinturas, su filosofía isleña lo condujo por senderos más universales pero particularizaba muy bien la identidad nacional. “Nuestro acervo cultural”, exponía en una entrevista, “es como si se hubiese hecho a pedacitos, primero los nativos, tenían sus costumbres, que los españoles no pudieron matar, los europeos nos dejaron parte importante de sus tradiciones, de cada etnia africana también se nutre nuestra identidad, pero los chinos hicieron sus aportes y por su puesto los inmigrantes de Las Islas Canarias, en especial aquí en Cabaiguán”. Mientras el ronroneo del sillón más cómodo de la vivienda de Arturo, se hacía más fuerte, los pies del autor de Un canto a Cabaiguán denotaban nerviosismo, la temblorosa mano, me extiendió la última composición. “Si Barbarito Diez, estuviera vivo”, afirmó, el la cantaría, ese fue un gran exponente de la cultura cubana, yo no, yo solo soy un pobre quijote que en vez de lanzas esgrimo lápices y no peleo contra los imaginarios molinos de viento sino por defender las raíces de la cultura cubana”. Aún después de muerto la lanza de Arturo ensarta molinos, ahora con la ayuda de sus alumnos, hechos todos grandes artistas del pueblo y para el pueblo de Cuba.

Los apodos en Cabaiguán*

En Cabaiguán lo apodos son tan antiguos como la existencia misma de la primera división de tierras realizada por los conquistadores españoles. La mercedación del hato del mismo nombre ocurre en 1589 y se realiza a favor de Bartolomé Jiménez, el Viejo. Sin embargo, la constancia gráfica de los mismos es relativamente reciente. A comienzos de la década del ochenta del pasado siglo, un grupo de personalidades locales, entre ellos los poetas Eudosio Barrera; Eréstamo Fajardín Valdivia, El Cantor de las Bellezas; la artesana María Luisa Estupiñán; entre otros y como parte del rubro de Literatura de Tradición Oral, recopilaron los apodos (108 en total), y también trabalenguas, décimas y cuentos. Al evaluar estos apodos, se nota que hay una marcada intención picaresca: Vilo Cabeza de Clavo (en la foto), Guayabo, Mulengo, Chinchila, Peto, Mongo, Pepe la Chiva y Tabaquito. Los hubo de todos los géneros: Guanajo, Guanajo Espiao, Gallo, Pollo, Perra Chula, Cangrejo, Ternera, Grillo, Mataperro, etc. Abundan los iniciados con c: Cabeza de Calabaza, Cabeza de Pito, Cabezón, Cacha, Cara de Caballo, Cara Linda, Cara Vieja, Cojo, y Cosita. En relación con este cuestionario, hay uno muy interesante que se refiere al canario José Viera, llamado Pepe Cacho, uno de los personajes más famosos de la zona de El Troncón. Se dedicaba a tocar fotutos a cuanta mujer se le corría al marido, así los hombres se enteraban de la infidelidad de las esposas por el recital que recibían de él. Su fotuto, además de infidelidades matrimoniales, anunciaba al veguerío fiestas y mortuorios. En su artículo “Cacho, el Fotutero”, Jesús Fernández Cruz, escribe: …No hace tanto la mujer de uno de los Pentones, se corrió con Isidro, el Montero –el cuento lo narra el negro Severo–, y había que oír de verdad el fotuto de Cacho, muchos han querido imitarlo, pero ¡qué va!, allá no llegan. Si mucho ha corrido huyéndole al plan de machete por ese trajín del tocaíto, muchas más botellas de ron y arroz con pollo ha disfrutado a costa de su enorme y rosado cobo, al que cuida más que una trompeta de conciertos. No hay viuda que se fugue o se case, no hay divorciada y divorciado que se junten, ni infidelidad que escape al “recital” de Cacho, el Fotutero. De muchacho me quedaba embelesado y boquiabierto viendo y oyendo como sonaba el instrumento. Cuando la casa de Pancha se quemaba, vi sonar a Cacho su fotuto y enseguida estaban todos los campesinos de la zona fajados por apagar el fuego y salvarle algo de la pobre vieja. Ya no tanto, pero hace unos años atrás, el fotuto lo mismo armaba una fiesta que una bronca, o llamaba a los demás para ayudar en alguna desgracia. Es verdad que es bonita una buena “jalá de fotuto” a medianoche hasta que amanece. A mucho de los que le tocan, les da por halar por el machete y repartir buenos planazos, pero a otros les da motivos para armar un buen guateque. A uno de estos que no le cayó en gracia la fotutera, hizo correr toda la noche a Cacho manigua adentro, pero lo que logró con esto fue que le tocaran tres noches seguidas, más de diez fotuteros a la vez. Por poco tiene que mudarse de la zona. Jesús Fernández Cruz ha escrito numerosos artículos y ensayos sobre temas canarios; y entre los personajes que menciona se encuentran: Tato; Gualo; José, la Guanaja; Siete Platos; Julio Pezuña; Antonio Mentira; Vilo; Beltrán; entre otros. Sin embargo, en estos trabajos no aparece recogido El Cantor de los Pueblos, el músico más importante, reconocido en escenarios nacionales e internacionales, el compositor de más de mil canciones: Arturo Alonso Díaz. Aunque nació el 9 de mayo de 1922 en Ciego de Ávila, es cabaiguanense de adopción. Sus padres eran extranjeros: Ramón Alonso Meleiro, natural de Galicia, del pueblo de Padrenda en Pontevedra, próximo a la frontera con Portugal y su madre Olivia de Jesús Díaz, de Melgaço do Miño, en San Gregorio, Portugal. Arturo ha compuesto más de 1 300 canciones y alrededor de 70 han sido popularizadas por las mejores orquestas de Cuba: La Aragón, Riverside, Los Latinos; y cantantes como Neno González, Roberto Sánchez y Barbarito Diez, La Voz de Oro de Cuba. Entre las composiciones más famosas, además de Un Canto a Cabaiguán se encuentran: Cumple tu misión, Consejo de hermano, Sancti Spíritus, El cha cha cha del tabaquero, Voy a hablar con tu papá, Su Majestad el Danzón. Las canciones dedicadas a Cabaiguán, Ciego de Ávila, Camagüey y Sancti Spíritus, le ganaron el título de El Cantor de los Pueblos. Reproducimos la letra de la canción dedicada a su pueblo: Pedazo de mi Cuba, mi Cabaiguán querido, mi lindo Cabaiguán. Pedacito de cielo te sueño, te venero mi lindo Cabaiguán. Deja que yo te cante recordando el pasado, te cante una canción como una serenata con tu luna de plata. Deja que yo te cante un canto, Cabaiguán. Tus calles que me vieron en tus noches tranquilas cantando una canción, cantando a la que quiero, a la que nunca puedo borrar del corazón. Pero, salvo raras ocasiones, como en la que Jesús Fernández Cruz se refiere a Pepe Cacho; y tres trabajos realizados por Mario Luis López Isla, uno sobre Cuquillo, el poeta de Villa de Mazo, La Palma; otro, sobre El hombre rojo o Cañambrú, un bandolero también de Mazo; y el último sobre Vilo, personaje popular descendiente de canarios, no se ha encontrado bibliografía específica que aborde este tema. *(Tomado del libro Apodos canarios de los autores Rey Fernández Corrales y Marlene E. García)

La Jícara, Vasija de nuestros abuelos (Por Aramis Fernández Valderas)

La jícara de coco o güira apenas existe en algún museo, las tazas hechas de porcelana o barro han suplantado a las vasijas naturales que daban un gusto peculiar al café en nuestros campos . Quién de los mayorcitos no recuerda a su papá o su abuelo, prendido de aquellas jícaras de colores oscuros que impedían quemarse las manos con la bebida ardiente acabada de salir del fogón de leña La jícara, , servía no sólo para beber, sino como auxiliar en la batea, para lavar o bañarse a jicarazos, en vez de jarros cuando no existía la ducha se introducía el recipiente natural en el cubo de agua tibia y se volteaba sobre la cabeza. La forma de hacerla era muy fácil, usted tomaba el coco seco, le sacaba la cáscara y solo quedaba la armazón dura que guarda la masa y el agua, muchos iban dando cortes con un cuchillo, otros usaban los serruchos para que quedara bien redondito el borde. Recuerdo a los isleños Sebastián Ledesma, Juancito Aicarte y Nanías Luís con sus jícaras en las manos, era un arte, hacerla y otro beber en ellas, daban personalidad al campesino y originalidad a la vajilla de cualquier bohío agrario. Nada de porcelanas en aquel entonces, nada de vasos y eso no quiere decir que no existieran en los comercios, ningún objeto puede intimar más con el café carretero que las Jícaras Cuestiones que se pierden, ¿verdad?, cultura que queda en el camino; pero que estamos llamados a rescatar.

La historia guardada

El coleccionismo, que se ha venido desarrollando desde la Antigüedad, es considerado como el origen de los museos, Cabaiguán contó con el primero en la década del 50 del pasado siglo, con posterioridad se mantuvieron los elementos museables unidos a la biblioteca, hasta que surge el módulo cultural. Los Museos en Cabaiguán se incrementan, ya no es solo el de historia, también están el Etnográfico Regional campesino y el nacional de la inmigración Canaria, salas como la de Elcires Pérez en Guayos y la Comandancia del Che en la cabecera municipal Pero profundicemos en el dedicado a resguardar los valores históricos patrimoniales, El Museo de Historia está ubicado frente al parque José Martí en el municipio de Cabaiguán, es un inmueble típico de la primera mitad del siglo XX, abierto al público el 25 de abril de 1982. Dicha institución expone en sus seis salas permanentes colecciones que tratan de las comunidades aborígenes, la etapa colonial (en lo económico, político y social), las guerras independentistas, la república neocolonial, la inmigración canaria, árabe y el cultivo del tabaco, vamos a entrar en la institución en compañía de Marisol Díaz Ferrer, te invito. En el museo municipal de Historia en Cabaiguán podemos trasladarnos a la comunidad primitiva en Cuba, La sala dedicada a la Arqueología Aborigen exhibe un mapa del territorio con los cincuenta sitios descubiertos por el Grupo Espeleológico "Caonao", donde predominan los recolectores-cazadores-pescadores, aunque se ha encontrado cerámica en varios lugares. En sus vitrinas pueden apreciarse instrumentos de trabajo y otros objetos, como percutores, majadores, morteros, gubias, esferolitas, hachas petaloides, restos La época de la Colonia, estuvo caracterizada en Cabaiguán por las grandes extensiones de terreno dedicadas a la ganadería y por la presencia de escasos ingenios con poca cantidad de esclavos, está representada por objetos aparecidos en antiguas fincas como pesas, grilletes de esclavos, utensilios domésticos y de trabajo, entre otros. Se destacan los exponentes encontrados en los terrenos de la otrora hacienda "Jesús. María y José" donde aún se levanta la única construcción del siglo XIX en el municipio, conocida por "Torre de Yero". La sala de República y Revolución hace un largo recorrido desde el desarrollo urbano y demográfico de Cabaiguán, pasando por su declaración como municipio el 7 de abril de 1926, la represión antipopular de los gobiernos de turno y la lucha revolucionaria contra la Dictadura de Fulgencio Batista, La explicación detallada de La Campaña de Alfabetización, la victoria en Playa Girón, y la historia de los internacionalistas de la localidad, también usted las puede percibir en el Museo de Cabaiguán Elementos especiales lo constituyen parte del material médico que llevara el Comandante Ernesto Che Guevara en la lucha guerrillera, una de sus boinas, la férula de yeso que se le colocara en Cabaiguán en su brazo izquierdo, y el documento que lo declaró hijo adoptivo de Cabaiguán, el 8 de febrero de 1959.

Arnaldo Sánchez Pérez símbolo humano en la imprenta de Cabaiguán

Todavía siente el olor del salitre y la imagen del inmenso Océano Atlántico cuando lo cruzó para llegar a esta tierra cabaiguanense, procedente de las Islas Canarias.
Apenas con 21 años de edad, sentía en su haber la responsabilidad de buscar un empleo y emprender una obra útil para él y su familia, ganarse el sustento y formarse como hombre de bien.
Este hombre nacido en la isla de la Palma, cual Quijote, alto, delgado y erguido, sobrepasa los 80 años, pero hace más de 6 décadas que su rostro se desplaza por la avenida Sergio Soto hacia la

Tejiendo el pasado con el futuro

Sin darse cuenta, las mujeres cabaiguanenses convirtieron sus destrezas en el tejido en un medio para preservar el legado cultural de sus antecesores, principalmente canarios, que empleaban motivos decorativos a sus trajes típicos, los ajuares del hogar y el indispensable pañuelo Desde la zona de potrerillo hasta la productiva Santa Lucía, los baúles y maletas de los inmigrantes siempre traían sus agujetas, que en las noches de adaptación mucho ayudaron a las isleñas, así elaboraban cubrecamas, manteles, medias, y otras prendas, en su regazo, descansaba la niña pero miraba, el tiempo pasó, y le herencia se mantiene, no hay nada más preciado para una futura madre cabaiguanense, que un pañal adornado con un festón, o dibujos a relieves, en puntos cruzados, Canovas y cuantos el ingenio heredado dejo para que a lo largo se convirtiera en tradición así como huella imperecedera a la cual no hay ni maneras ni deseos de renunciar. Pero hay quienes dicen y estoy de acuerdo con ellos que nuestros aborígenes fueron los primeros en pensar en las vías para cubrir sus cuerpos y por su puesto no con hilos pero si con fibras naturales entretejían aditamentos y prendas con las cuales ayudaban a cubrir su desnudez, pero pruebas exactas en Cabaiguán no existen. Tejiendo con el presente el pasado, miro desde mi casa, a la viejita Rosa, sus pies no le acompañan para desandar las calles, sin embargo las manos de mueven como relámpagos, la flor se abre el tapete esta listo, toma otro lienzo ahora levanta la cabeza , recuerdo a mamá me dice , hace más de 70 años no está en el reino de los vivos, no obstante le pide el consejo para las incrustaciones, son difíciles no crea, calar y tejer a la vez no se aprende en un día. Como Rosa, muchas descendientes de isleñas, enfrenan la moderna técnica y hasta los actuales gustos, claro está que como en todo las tradiciones tienen que enfrentar la tecnología de punta, y el mercantilismo barato en el que se producen piezas a montones pero nunca valdrán más que las que adorno con estas viejas manos me afirma Rosa Romeo. Manos y arte, arte y manos, siempre unidas, colorean, el cuerpo de los tejidos mediante el bordado, ¿Por Cuánto Tiempo? , en Cabaiguán por siempre porque las pequeñas descansan en el regazo de sus madres, al calor del festón de los pañales entre en la sangre el movimiento de las agujetas, los puntos se descubren y el entramado de colores despierta el deseo de continuar la añeja tradición llegada un día con la primera. Por: Aramis Fernández Valderas

Las cabañuelas

Por: Aramis Fernández y Daisy Martín Ciriano Los campos de Cuba están repletos aún de ricas tradiciones campesinas, que a pesar de todos los adelantos de la ciencia y la técnica, hay que respetar. Los más ancianos de las sitierías narran como se conocían y respetaban aquellas personas que tenían “gracia” para curar el dolor de cabeza, el estómago, la cintura abierta, los ojos pecao, los bichos a los animales y otras tantas anomalías que se resolvían sin tener que trasladarse desde su hogar hasta donde lo atendiera un médico. En cuanto a la naturaleza estos hombres de campo también tenían conocimientos que les hacía predecir un mal tiempo, porque si del sur venía viento, bien se esperaba otros males, porque el sur no trabaja en vano y así otras conjeturas que de seguro llegaron de sus ancestros. En este mes de enero desde que bien inicia el día primero. Todavía hay hombres de campo que “cogen las cabañuelas”. Esta es una añeja tradición, muy practicada, que hace tener una noción bastante acertada de cómo se comportará la estación de lluvia y sequía. Desde el mismo 1º de enero los campesinos van anotando el comportamiento del día: de ventolera, de llovizna o seco, así continúan hasta el día 12, cada día simboliza el mes del año y al llegar a diciembre comienzan a tomarlas en forma inversa comenzando por el día 13 que ilustra al mes de diciembre. Así se cogen las cabañuelas al derecho y al revés, primero las grandes y luego las chiquitas. Si bien en aquellos tiempos había poca información meteorológica, pocos también eran los que podían tener un radio o un televisor. Este mes de enero 2012, ya se fueron las cabañuelas y todo aquel que las “cogió” coincide en preocuparse por la sequía que pintó cada día. Sin embargo, y por suerte, el embalse de agua del municipio, enclavado en el río Tuinicú, en la zona de Manaquitas logró reponerse del deterioro del año anterior y ascendió en el almacenamiento de agua, lo que favorecerá el abasto que brinda en el territorio y sobre todo a la Capital Espirituana.