sábado 28 de enero de 2012

Los Fratelos marcaron parte de la identidad musical de los cabaiguanenses

Por: Aramis Fernández Valderas y Daisy Martín Ciriano Muchos de los cabaiguanenses que hoy arriban a la media rueda guardan maravillosos recuerdos del grupo musical Los Fratelos.Constituido como grupo musical en 1976 este entusiasta grupo amenizó las más sanas y alegres fiestas que disfrutó la juventud cabaiguanenses en las diferentes áreas de fiestas. En un primer momento se agruparon teniendo carencia de instrumentos, pero primó en ellos el afán de constituir la agrupación. Su primer director y guitarrista fue Heriberto Paz, junto a él Wilfredo Cápiro como batería y voz, Nikita en la tumbadora y Silvio Baró como vocalista. En 1977 ingresa al grupo Arturo Marcos. Los jóvenes músicos realizan en el mes de septiembre de 1979 una evaluación con la cual obtienen la categoría de profesionales lo que marca un despegue hacia la popularidad. Para favorecer un mejor sonido incorporan otros músicos al grupo, entre ellos Arturo Alonso en el saxofón y clarinete, Froilán Rodríguez Valdés en la tumbadora y más tarde en la batería. Mientras que Cápiro se consagra como voz y se incorpora Israel Valdés en la tumba. Entre sus canciones más tarareadas y bailadas por esta época se encuentran La calle de mi barrio, Amanecer de amor, El paralítico, Serenata a la luz de la luna, De rodillas, Partiré y Anyelín, entre otras. Más, sin lugar a dudas, su número más popular y más bailado fue La Avispa. El grupo amenizó en incontables ocasiones las actividades de la CTC que se realizaban los últimos miércoles de cada mes, ponían la alegría en las actividades bailables en el Círculo Social “Ciro Redondo”, del Club “Siboney”, los carnavales tanto de su pueblo como de otros de la provincia. Llevaban también la alegría a los jóvenes de las escuelas en el campo. Alcanzaron gran popularidad con su participación en el programa “Aficionados a la música” de la CMHW de Santa Clara. El grupo musical constituyó una gran escuela formadora de valiosos talentos. Recibieron una constante superación llevada por el talentoso músico Ramón Alonso, quien junto a Arturo Marcos condujeron al grupo por los senderos de la popularidad. En los años iniciales de 1990 Los Fratelos termina su existencia, ya habían cambiado de nombre en varias ocasiones, pero su sonido y parte de sus músicos estaba aún allí. Hoy varios integrantes de esta agrupación no están junto a nosotros, pero aún otros como Cápiro, Arturo y Alexis continúan haciendo música y aquellos que les admiraron vuelven a escuchar en sus oídos los rítmicos acordes de su música.

jueves 19 de enero de 2012

Fayad Jamis; Brújula guayense

Por Aramis Fernández Valderas Te debo estas letras, con temor las hago, por ser tan excelsa tu figura Fayat Jamis , hombre de enorme talento, del cual conozco apenas algunos poemas, pero no las maneras que te las ingeniaste , para tanta creación dentro de la miseria, fiel compañera desde tu nacimiento. Te debo tanto, por esos palos que te dio la vida, por esa libertad que despertó tus sueños entre rejas, búcaros de flores, magisterio permanente, traductor, militante sin carné, ciclón interno, abierto a los amigos: Tomás, Crucelia y unos pocos más hasta llegar a siete. París, fue un punto del itinerario, errante desde Zacatecas a la Habana, de la Habana a Oriente, Guayos, Cabaiguán, La Habana, vuelve México, pero siempre Guayos, ¿La Preferencia?, pudo ser Herminia, la gente, las casas, cada esquina, pudo ser la juventud, el primer libró, Brújula orientadora del camino. No es casual, poco antes de morir, pediste, “Mi patrimonio debe estar en Guayos”, Crucelia Hernández recuerda, las gestiones por un museo de pinturas de pequeño formato, lo solicitó, el Moro, Tomás Álvarez de los Ríos, lo sabía. No te conocí, pero te debo estas letras, un amigo que tampoco estrechó manos contigo nos presentó, Gracias, José Ramón, ahora comienzo a ver con lentes nuevos Préstame tus palabras, Mario Benedetti.” Fayad atravesó la pobreza, la soledad, el hambre, distintas nieves y distintos soles, cuando su poesía estaba aprendiendo a sonreír, el lector no podía menos que sentirse aludido por esa alegría." A pesar de los avatares, de los "tantos palos que le dio la vida", siempre tuvo el pecho abierto a la esperanza, a los sueños, al amor al diminuto Guayos, ahora grande por saldar deudas, perdón, letras en espera de otro que: Mientras se quite los zapatos, piense en la poesía, porque alguna vez escribirá algo parecido a un gran poema.

miércoles 18 de enero de 2012

La Torrefactora de Cabaiguán transpira un nuevo aroma de café

Por: aramis Fernández valderas y Daisy Martín Ciriano A inicios del siglo XX llegó a Cabaiguán el aroma del café “El Indio” con el moderno tostadero que implantaron Agapito Roiz Cabeza y Ricardo Callejo Sánchez, naturales de Santander en España. Provenientes de la ciudad de Placetas, estos comerciantes encontraron en la localidad el mejor espacio para establecerse para construir en 1917 una edificación de madera y tejas para prestar servicios de tostar y moler café. Con el aumento de la venta fue necesario ampliar la torrefactora y sus propietarios construyeron en 1926 un amplio local de mampostería que abarcó un espacio de 1400 metros. Dotando la misma de modernas maquinarias entre las que se encontraba una tostadora de café Siroco francesa, dos Rápido-Ideal Alemanas, un molino de café canadiense y una máquina volumétrica para envasar el producto. También se adquirieron máquinas para moler maíz, descascarar arroz y clasificar el café. Con esta reinstalación se sustituyó la vieja chimenea de concreto por otra conformada por planchuelas de hierro. La firma Callejo y Roiz vendía café molido y en grano. Además gozaba de excelentes carros de reparto que ganaban a diario una amplia clientela en el territorio. El café que se procesaba provenía de la región oriental de Cuba. En 1961 el tostadero pasó a ser atendido por el MINAL y se denominó con el nombre de Torrefactora “Manuel González Crespo” en recordación al mártir cabaiguanense asesinado en 1957 en la zona de La Llorona, en el Escambray. En la actualidad las viejas maquinarias han continuado rindiendo su trabajo, pero en su mayoría han sido repuestas por otras más modernas. Algunas han sido reparadas y se les ha añadido otros aditamentos que favorecen un mejor trabajo y mayor producción. El café que se procesa en la actualidad tiene el sello nacional. La marca comercial “HOLA” abastece toda la provincia de Sancti Spíritus. Resulta muy sugestivo el aroma del café recién tostado que recibe al transeúnte en horas de la mañana, mientras al cruzar la línea, la vieja Torrefactora favorecida ahora por la modernidad, desafía el nuevo milenio arribando en el 2012 a los 95 años de su fundación.

domingo 15 de enero de 2012

Edel el enano: Carga bates del equipo de béisbol de Cabaiguán

Por: Aramis fernández Valderas y Daisy Martín Ciriano En Cabaiguán siempre ha existido gran afición por el béisbol. Notables jugadores se formaron en los añejos equipos de La Reca y Bauzá, hasta conformarse el equipo de Cabaiguán. Precisamente en este equipo se inició como carga bates Domingo Hernández González, quien era trabajador del Club Campestre, un lugar muy cercano al Estadio Municipal. Fue precisamente el destacado pelotero Owen Blandino quien propuso al simpático personaje para esta función. Dentro de este equipo y posteriormente con el colectivo de Centrales el pequeño carga bates se relacionó con grandes figuras del béisbol en Cuba durante los primeros años de las series provinciales y nacionales. Su presencia irradiaba alegría, hermandad, y la constante y contagiosa chanza que brotaba desde el graderío de cada estadio donde jugaban. Era tan atractiva su presentación que el costurero Latinoamericano le confeccionó un traje que identificó con el número 1, justo a su figura y tamaño. Así participó en un encuentro beisbolero en el estadio Augusto César Sandino de Santa Clara, donde ante la algarabía del público los árbitros decidieron suspenderle en su función de carga bates. Fue precisamente el Comandante Fidel Castro quien le restituyó a su puesto dentro del equipo y además se hizo una foto con él. Seguramente si a los pobladores de Cabaiguán le preguntan por este personaje, muy pocos puedan afirmar que le conocen con ese nombre, pero si se dice que este carga bates fue “Edel: el enano”, rápidamente le identificarían. Este personaje, pequeño de estatura, tiene un corazón noble y valeroso. Ostenta la medalla de combatiente de la Revolución Cubana, participó en la defensa de Girón y ha mantenido una digna actitud en la comunidad, por lo que todos los pobladores le estiman y añoran verle sentado en el portal de su vivienda en la Avenida Camilo Cienfuegos, recuperado totalmente de su salud y recibiendo a diario el saludo y el cariño de su pueblo.

La Sociedad “El Progreso”

Por: Aramis Fernández Valderas y Daysi Martín Ciriano La Sociedad de Instrucción y Recreo más reconocida en Cabaiguán es La Colonia Española y algunos la consideran la más añeja por ser constituida en el año 1909 por canarios y peninsulares residentes en el municipio. Resulta justo asegurar que en realidad la sociedad más añeja del poblado resulta ser La Sociedad El Progreso fundada el 28 de enero de 1894. Su primer presidente fue Emilio Capestany y con motivo del inicio de la guerra de 1895 tuvo que recesar su actividad hasta 1909 en que el propio Capestany reordenó su vida y la volvió a presidir. En 1917 se construye el hermoso edificio que ha llegado hasta nuestros días. Sus amplios salones sirvieron para la realización de grandes bailes tradicionales, bailes de solteros y casados, fiestas de celebración de cumpleaños y otras actividades que le hicieron brillar en su época. Entre las figuras que ocuparon la presidencia se encuentran hombres notables en el pueblo como el Dr. Arturo Martínez Fortún, Dr. Nicolás Valledor Curbelo, Olegario Cuervo, Dr. Mario Ángel García Gamboa y Ramón Capirot, entre otros. Hoy, este maravilloso edificio, presta servicio social a los niños y se ha convertido en el Palacio de Pioneros donde éstos acuden a recibir clases sobre temas para propiciar el desarrollo de su futura vocación. También exponen el resultado de su participación en talleres y círculos de interés. Este local es la casa de los pioneros para el estudio y la distracción sana que les propicia el Ministerio de Educación y la Revolución. La alegría de los niños, junto a sus profesores y maestros llena los salones y se ve reflejada en los grandes espejos que se acercan vertiginosamente a su primer siglo de vida.

Visibles vestigios de la emigración canaria en Cabaiguán

Por: Aramis Fernández Valderas y Daisy Martín Ciriano Si se quiere conocer con profundidad acerca de la emigración canaria, sus características y tradiciones- hay que acercarse a Cabaiguán.Si bien en la región central la zona de Taguasco y Zaza del Medio acogieron a cientos de emigrantes, hasta ahora, la mayor cifra de isleños se estableció en Cabaiguán.La isla de La Palma tuvo gran afluencia migratoria, después Tenerife, La Gomera y las otras islas en menor número. Hoy se atesora una numerosa cifra de exponentes que fueron traídos por aquellos hombres y mujeres que en ocasiones emigraban con todos los componentes del grupo familiar.Entre estas piezas se destacan sobrios baúles de madera, manteles y tapetes bordados y tejidos, objetos religiosos, documentos e incluso objetos de uso personal y doméstico. Muchas de estas piezas se conservan y exponen en el Museo Municipal, fiel divulgador de la cultura canaria. Otros objetos se exponen en la casa de la Asociación Canaria Leonor Pérez Cabrera donde se continúa realizando un sistemático trabajo de rescate y divulgación del patrimonio cultural canario. Entre los objetos más atractivos de la sala VII del Museo Municipal se encuentran un sartén para freír tres huevos a la vez. Su atracción radica en las oquedades separadoras que tiene el fondo del recipiente lo que permite que al realizarse la cocción de los mismos, éstos no se unen, sino que quedan curiosamente separados y redondos. Todo visitante que visita el lugar queda atraído por tan curioso utensilio. También en la misma vitrina se expone una hermosa palmatoria de bronce. Este objeto junto a un baturro de cristal fueron donados por Arnaldo Sánchez que a su vez las trajo desde Santa Cruz de la Palma en su primer viaje a Cuba y en 1982 los donó al crearse el Museo Municipal en Cabaiguán.

sábado 3 de diciembre de 2011

Cuando la cultura se hala a pulso se garantizan las tradiciones de los pueblos


Por: Aramis Fernández Valderas

Viví en casa de guano forrada con tablas de palma y sus divisiones eran de lomos de yagua; todos los días mi madre cargaba cocoa de un hoyo que hizo cerca del río, baldeaba el piso de tierra y al final le aplicaba la mezcla blancuzca, el fogón de leña relumbraba con la cocoa.

El guano se ponía negrito con el humo del fogón y la chismosa era la mejor amiga en las noches, cada cual tenía la suya así hacía las tareas y me acostaba cuando los grillos empezaban a cantar, a la cama columbina se le hundía el bastidor patente y de un solo grito la abuela Consuelo me daba el de pie a las cuatro de la mañana para que aparejara a la yegua Bermeja y enderezara hacia el pueblo donde me esperaba la escuela.

Entre animales, cañaverales y el monte tuve una infancia y juventud feliz, recuerdo que para bañarme tenía cargaba el agua en un pozo de brocal y el día en que apareció una rondana me sentí el mas dichoso de la tierra, antes debía halar el cubo a pulso y eso es muy difícil.

Pocos recuerdan esos tiempos que te formaban para el resto de la vida, ahora los abuelos hacen los cuentos y los nietos se alarman o dicen pobrecito cuanto trabajo pasó.

Nada de pobre, ¿Sabes cuanta riqueza tienen esas narraciones tan verdaderos como el día y la noche?, al menos así se hala a pulso la cultura perdida, porque mediante la rondana es más fácil y tú no los vas a entender; se perdería entonces el modo de vida de tus ancestros y con el los ricos horizontes de mi pueblo.